El reciente incendio en el hotel Canarias de Barracas, donde en mayo pasado fueron asesinadas Pamela Cobbas, Andrea Amarante y Roxana Castro, está siendo investigado por la Justicia.

El jueves pasado, se desató un incendio en el primer piso del edificio ubicado en la calle Olavarría, entre Montes de Oca e Isabel La Católica, afectando un ambiente de 5 por 4 metros y 3,20 metros de altura. El fuego fue controlado mediante una línea de 38 mm.

En este marco, Luli Sánchez, asesora de Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente de la masacre, presentó una denuncia por el incendio, la destrucción de pruebas y encubrimiento ante la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional.

El escrito señala que las autoridades aún no han determinado el origen del fuego ocurrido este jueves, ni han informado qué habitaciones ni personas fueron afectadas. Además, el incidente «intimida a los testigos» y acusa al Poder Judicial de «no mostrar interés en garantizar su protección o en localizarlos para un posible juicio». Asimismo, se solicitó que se investigue «la relación de este nuevo incendio con la destrucción de pruebas y el encubrimiento del lesbicidio».

Justo Fernando Barrientos, acusado del ataque, hostigaba a las víctimas debido a su orientación sexual. El 6 de mayo de 2024, lanzó un explosivo casero en la habitación donde vivían, matando a Pamela Cobbas, Roxana Castro y Andrea Amarante, mientras que Sofía Castro Riglos sobrevivió milagrosamente.

Barrientos está imputado por «homicidio doblemente agravado» con los agravantes de alevosía y peligro común. El juez Edmundo Rabbione descartó que fuera un «crimen de odio» y no determinó que existiera «violencia de género».

El juez Rabbione, a pesar de haber sido recusado por la víctima, fue ratificado en el caso. Aceptó a Sofía como querellante y reconoció su vínculo con su pareja, quien murió en el ataque.