Con un nuevo marco regulatorio que habilita exportaciones de GNL por hasta 30 años, el gobierno nacional busca convertir a Vaca Muerta en un jugador central del mercado energético global. La medida genera condiciones para proyectar inversiones a largo plazo, como la planta que se construirá en Río Negro, aunque los beneficios locales recién comenzarían a sentirse en 2035.
La medida busca potenciar a Vaca Muerta como uno de los principales polos energéticos del mundo. En ese contexto, Río Negro se integra al esquema con un rol fundamental, al ser el territorio elegido para la instalación de una de las plantas que permitirá transformar el gas en GNL y facilitar su exportación. Si bien el impacto económico inmediato será acotado, las autoridades provinciales apuestan a un proceso de crecimiento sostenido.
Según los especialistas, los efectos más concretos de esta política comenzarán a sentirse a partir de 2035, cuando la planta esté operativa y las exportaciones a gran escala sean una realidad. Hasta entonces, se espera un importante movimiento en torno a la planificación, la llegada de empresas vinculadas al sector y la capacitación de mano de obra local.
Para Río Negro, este paso representa una oportunidad para diversificar su matriz productiva, generar empleo calificado y fortalecer su posicionamiento geopolítico. La apuesta al GNL no es solo una estrategia energética, sino también una visión de desarrollo que busca anclar el crecimiento provincial en proyectos a largo plazo.
Mientras el país define sus próximos pasos en el sector energético, la provincia ya comienza a prepararse. Con recursos naturales disponibles, ubicación estratégica y decisión política, Río Negro se proyecta al 2035 como un actor relevante en la cadena de valor del GNL.






