El gobierno radical de Raúl Alfonsín está signado por un hecho muy recordado por todos los argentinos y que fue determinante para que no pudiera terminar su mandato. Hoy es reivindicado por el principal candidato del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires, Leandro Santoro. ¿Qué fue la hiper?

La hiperinflación que marcó el final del gobierno de Alfonsín fue un proceso de aumento descontrolado de precios que llegó a superar el 100% mensual, arrasando los salarios y dejando a la moneda nacional prácticamente sin valor. En aquel momento, los argentinos vieron cómo los precios subían no sólo día a día, sino incluso hora tras hora. La situación derivó en saqueos a supermercados y comercios, especialmente en el conurbano bonaerense y en varias provincias. La debilidad política del radicalismo, las internas partidarias y la presión opositora terminaron por erosionar por completo el poder de Alfonsín, quien, acorralado, se vio obligado a renunciar anticipadamente en julio de 1989, seis meses antes del traspaso constitucional.

Resulta difícil de entender cómo, frente a semejante fracaso político y económico, Leandro Santoro insiste en reivindicar a Raúl Alfonsín como figura ejemplar. En medio de una de las peores crisis de la historia, donde millones de argentinos fueron arrojados a la pobreza y la desesperación, el gobierno radical demostró no estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, el principal candidato del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires prefiere mirar hacia esa época oscura en lugar de ofrecer propuestas concretas para los problemas actuales.

Hoy, mientras los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires exigen soluciones reales en materia de seguridad, inflación y empleo, Santoro construye su identidad política sobre el legado de un gobierno que terminó en el colapso. Revindicar a Alfonsín no solo evidencia una desconexión con las prioridades de la sociedad, sino también una preocupante falta de autocrítica ante los errores históricos que condenaron a generaciones enteras.