La inflación en Argentina ha sido una preocupación constante en los últimos años. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, se espera que la inflación anual para 2025 se ubique en torno al 23,2%, una mejora significativa respecto al 117,8% registrado en 2024. Esta desaceleración se atribuye a las políticas implementadas por el gobierno, que buscan estabilizar la economía y reducir la presión inflacionaria.
Sin embargo, las proyecciones varían entre diferentes instituciones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una inflación del 45% para 2025, mientras que JP Morgan proyecta una tasa mensual promedio del 2%, lo que implicaría una inflación interanual de alrededor del 35%. Estas diferencias reflejan las incertidumbres y desafíos que enfrenta el país en su camino hacia la estabilidad económica.
La implementación exitosa de un programa de estabilización, que incluya una unificación del mercado cambiario y un régimen cambiario sostenible, es considerada clave para alcanzar las metas de inflación propuestas. No obstante, la volatilidad cambiaria y las presiones internas y externas podrían obstaculizar estos esfuerzos.
En resumen, aunque se observa una tendencia hacia la reducción de la inflación, las proyecciones varían y dependen de la efectividad de las políticas económicas implementadas y de factores externos que podrían influir en la economía argentina.






