La Justicia argentina ha reabierto una causa penal contra el expresidente de Bolivia, Evo Morales, por presunto abuso de menores y trata de personas. La Cámara Federal de Buenos Aires decidió revertir el archivo previo del caso, considerando que aún hay indicios suficientes para investigar. Las denuncias mencionan que Morales habría recibido a niñas bolivianas como «obsequios» de personas que buscaban favores políticos, manteniéndolas en condiciones serviles en su residencia en Buenos Aires durante 2020. Morales niega categóricamente estas acusaciones, que también enfrenta en Bolivia, donde una fiscalía solicitó su prisión preventiva por hechos similares.​

La reapertura de la causa ha generado repercusiones en el ámbito político sudamericano. Desde el Movimiento al Socialismo (MAS), partido de Morales, se denunció una campaña de persecución judicial con motivaciones políticas. Por otro lado, sectores de la oposición argentina han expresado su apoyo a la investigación, destacando la importancia de esclarecer los hechos y garantizar la justicia.​

El caso también ha tenido implicancias en las relaciones diplomáticas entre Argentina y Bolivia. Ambos países han mantenido históricamente una relación cercana, pero este episodio ha generado tensiones y llamado la atención de organismos internacionales que abogan por los derechos humanos.​

La Justicia argentina ha asegurado que se llevará a cabo una investigación exhaustiva, respetando los derechos de todas las partes involucradas. Se espera que el proceso judicial avance en los próximos meses, con la posibilidad de que Morales sea citado a declarar en el país.​