Justo Barrientos cometió un brutal asesinato al arrebatarle la vida a Roxana Castro, Pamela Cobbas y Andrea Amarante, en un acto de violencia que conmocionó a la sociedad. Las tres mujeres fueron víctimas de un triple homicidio que ocurrió en circunstancias aún no completamente esclarecidas. 

El 6 de mayo de 2024, Justo Fernando Barrientos lanzó una bomba molotov hacia la habitación donde residían cuatro mujeres lesbianas en el barrio de Barracas, en Buenos Aires. Como resultado del ataque, Andrea Amarante, Pamela Cobbas y Roxana Castro murieron, mientras que Sofía Castro Riglos logró sobrevivir. Pamela fue la primera en fallecer al día siguiente del incendio, en el Instituto del Quemado, y Roxana murió a causa de quemaduras en el 90% de su cuerpo, dos días después. Andrea, por su parte, falleció tras cinco días de agonía en el hospital.

A un año del ataque, el juez Edmundo Rabbione sigue sin clasificar el crimen como un lesbicidio o crimen de odio, y determinó que no hubo «violencia de género», sino un «conflicto vecinal». Barrientos, quien había hostigado a las víctimas de manera sistemática, está imputado por homicidio doblemente agravado, por alevosía y peligro común, y se encuentra detenido en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. La decisión del juez ha sido fuertemente cuestionada, ya que se considera que no implementó la perspectiva de género en la investigación.

Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente del ataque, ha denunciado que nunca fue escuchada por un tribunal imparcial y que se la ha revictimizado. En un documento difundido por el «Colectivo YoNoFui», se expresa la preocupación por la falta de diligencia en la investigación, señalando que el juez no actuó adecuadamente en casos de violencia hacia las mujeres y personas LGBTIQ+. Además, se critica que la identidad de Sofía y su vínculo con las víctimas no fueron reconocidos correctamente en el proceso judicial.

El proceso también ha estado marcado por irregularidades, como la falta de preservación de pruebas importantes. No se tomaron testimonios clave, ni se protegieron las habitaciones y objetos cruciales para la investigación, lo que limitó las posibilidades de obtener pruebas posteriores. A pesar de estas fallas, el juez aceptó finalmente a Sofía como querellante, reconociendo el vínculo afectivo con su pareja, Andrea Amarante.

Organizaciones LGBTIQ+ han organizado movilizaciones en demanda de justicia y reparación para las víctimas y la sobreviviente. En un acto en la Plaza Colombia, se exigió que el crimen no quedara impune y se destacaron consignas como «Justicia es que no vuelva a pasar» y «Fue lesbicidio». Las manifestaciones reflejan el dolor de la comunidad y el reclamo por el reconocimiento de este acto como un crimen de odio hacia las mujeres lesbianas.