El nuevo Pontífice aún no ha anunciado si residirá en el tradicional Palacio Apostólico o si seguirá el ejemplo de Francisco y elegirá un estilo de vida más austero. La elección podría anticipar el tono y la impronta de su pontificado.
Mientras la Iglesia espera las primeras definiciones del papa León XIV, una pregunta genera expectativa en Roma: ¿dónde vivirá? La respuesta no es menor. Su decisión marcará un mensaje sobre cómo concibe el poder y la cercanía con los fieles.
El Palacio Apostólico, residencia oficial de los papas durante siglos, representa la tradición y el peso institucional. En cambio, la Casa de Santa Marta —donde vivió Francisco— simboliza humildad, sencillez y reforma.
Si León XIV opta por continuar ese camino austero, reforzará la línea de cercanía y renovación. Pero si decide volver al Palacio, podría estar indicando un retorno a formas más clásicas del pontificado, sin que eso implique abandonar los aires de cambio.






