En mayo de 2025, la inflación mensual en Argentina registró un aumento del 1,5%, la cifra más baja en los últimos cinco años y la menor desde diciembre de 2023. Esta desaceleración sorprendió a los analistas, que habían previsto un aumento cercano al 2%, y representa una baja significativa respecto al 2,8% registrado en abril. A nivel interanual, la inflación se ubicó en un 43,5%, acumulando un 13,3% en lo que va del año.
Este descenso en la inflación se atribuye a la implementación de políticas económicas orientadas a la estabilidad. La liberalización parcial del tipo de cambio y un acuerdo con organismos internacionales contribuyeron a fortalecer las reservas del Banco Central y a limitar la emisión monetaria, generando un ambiente de mayor confianza para los mercados y los inversores.
No obstante, la caída de la inflación no fue uniforme en todos los sectores. El rubro de comunicaciones experimentó un aumento del 4,1%, mientras que los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas crecieron un 0,5%. Por otra parte, los precios estacionales mostraron una baja del 2,7%, lo que ayudó a moderar el índice general y evitar un impacto mayor en la canasta básica.
A pesar de esta mejora, el impacto de la inflación continúa afectando el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. El costo de vida sigue siendo elevado, y muchas familias requieren ingresos que superan el umbral de pobreza para cubrir necesidades básicas, sin considerar gastos como alquileres o servicios esenciales, lo que mantiene la preocupación social latente.
Las expectativas para lo que resta del año son más optimistas. Los especialistas proyectan que la inflación anual podría cerrar alrededor del 28%, un porcentaje considerablemente menor al registrado en los años previos. Esto dependerá, en gran medida, de la continuidad y efectividad de las políticas económicas actuales y del contexto internacional.
En definitiva, la desaceleración de la inflación representa un paso positivo para la economía argentina, pero todavía existen desafíos estructurales por resolver. El éxito en la gestión de estos dependerá de mantener un equilibrio entre control de precios, crecimiento económico y políticas sociales que protejan a los sectores más afectados por la inflación.





