El cambio climático ya no es una amenaza futura; es una realidad que afecta al planeta con fenómenos cada vez más extremos y frecuentes.
Las olas de calor, incendios forestales, huracanes más intensos y sequías prolongadas son solo algunos ejemplos de cómo el clima ha cambiado en las últimas décadas.
Las zonas costeras están en peligro por el aumento del nivel del mar, lo que podría obligar a millones de personas a desplazarse de sus hogares.
El deshielo en el Ártico afecta a especies como los osos polares, pero también altera corrientes oceánicas que regulan el clima global.
Gobiernos y organizaciones trabajan en acuerdos internacionales como el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La solución también depende de cada individuo: cambiar hábitos, consumir de forma responsable y exigir políticas ambientales más firmes.





