En plena era digital, donde podemos acceder a millones de canciones desde un smartphone, sorprende que el vinilo esté viviendo un resurgimiento. Las ventas siguen en alza, y artistas nuevos editan discos en este formato. ¿Qué está pasando?

Para muchos, el vinilo ofrece una experiencia más completa: el arte de tapa, la calidad analógica del sonido y el ritual de colocar la aguja sobre el disco generan una conexión emocional que el streaming no puede igualar.

Este fenómeno también responde a una búsqueda de autenticidad. En un mundo hiperconectado, la gente valora cada vez más lo tangible, lo artesanal, lo que lleva tiempo y dedicación. El vinilo representa eso.

Además, coleccionar discos se ha convertido en una forma de expresión cultural. Ya no es solo música, sino un objeto de culto. Tiendas de segunda mano y ferias de vinilos viven un auge gracias a esta tendencia.

Las redes sociales también impulsan este renacer. Muchos influencers y creadores de contenido muestran sus colecciones, sus tocadiscos vintage y comparten recomendaciones, despertando interés entre nuevos públicos.

El vinilo no reemplazará al streaming, pero su regreso demuestra que, en el fondo, seguimos buscando experiencias sensoriales y emocionales que nos conecten más allá de lo digital.