La reciente liberación del mercado cambiario en Argentina ha generado un reacomodamiento de carteras impulsado por atractivas tasas de interés, fomentando estrategias especulativas de corto plazo («carry trade»).

Desde la eliminación del «cepo» cambiario, el Banco Central (BCRA) ha anunciado que no comprará dólares para reservas hasta que la cotización alcance el límite inferior de una banda de flotación entre 1.000 y 1.400 pesos por dólar. Actualmente, el peso se cotiza a 1.181 por dólar, lo que representa una recuperación desde los 1.290 que alcanzó en abril.

Las altas tasas de interés a plazo fijo, del 34% nominal anual, atraen inversiones en pesos. La expectativa de apreciación cambiaria se ve reforzada por un alto flujo de divisas del sector agroexportador, que en abril aumentó un 32% interanual al totalizar 2.524 millones de dólares.

A pesar de esto, persisten caídas en el índice S&P Merval y bonos locales, y el riesgo país se mantiene elevado en 741 puntos básicos. Operadores consideran que la prioridad del Gobierno es reducir la inflación antes que acumular reservas. En el contexto internacional, la incertidumbre por una posible guerra comercial y las decisiones de la Reserva Federal añaden volatilidad al escenario financiero.